Espejos desquiciados

Es la hora del recreo
y los niños
juegan a esconderse.
Al que le toca parar
acecha con el cuerpo inclinado,
armado de sigilo,
barriendo con su mirada el patio.
En cuclillas, amontonados,
se esconden los otros
tras un banco de piedra,
trinchera
para los ojos.
Pero hay muros
que funcionan como bisagras.
Newport, Gaza, una favela.
A veces los espejos
se quiebran desquiciados.
Lo que era normal se desvanece,
espejismo era el mundo
que conocíamos.

Patio

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