18 contes, de Maurici Capdet

Maurici Capdet, escritor barcelonés, lleva escribiendo y publicando desde hace siete años.
El último premio recibido por su relato Els Vencedors (Víctor Mora, 2012), da título al libro publicado por La Busca edicions en noviembre pasado.

Acaba de editar él mismo una antología de relatos que sólo se vende en formato electrónico. Nada extraordinario en estos tiempos, excepto que el precio lo pone el lector y no se lo paga al autor, sino a una ONG de su elección.Maurici

Oigo Voces. Acabas de editar y publicar 18 contes, una selección de relatos que no tienen una temática pretendidamente social al margen de la iniciativa con la que les estás dando salida. ¿Cómo se te ocurrió y qué te propones alcanzar?

Maurici. Para serte sincero, no me acuerdo de como se me ocurrió esta iniciativa; la idea vino a mi cabeza, y desde el mismo momento que se instaló allí, cobró protagonismo, provocando con ello que mi cerebro fuera dando vueltas y más vueltas al tema hasta llegar a la publicación de 18 contes. Un aspecto positivo de los tiempos que vivimos hoy en día es que se despiertan más conciencias que nunca, y éstas, a menudo, se encienden con sólo darle al interruptor. A la nula humanidad del podrido sistema capitalista, mucha gente está respondiendo con la otra cara de la moneda: humanidad, pero a cotas altísimas, quizás nunca vistas.

Por lo que se refiere al objetivo de la iniciativa, éste ya se ha conseguido con sólo “vender” el primer libro. Como partíamos de cero, cualquier volumen que se alcance ya será positivo. Lógicamente, también se busca la implicación de la gente con el mundo de las ONGs. Al fin y al cabo, años atrás hubo mucha simpatía hacia la campaña del 0,7, pero, sin embargo, ¿cuántos de nosotros (y, sin hacer los cálculos, también me incluyo en el conjunto) damos el 0,7 de nuestro salario a cooperación?

OV. De hecho, esta iniciativa no es un hecho aislado a tu faceta literaria. En tu perfil de facebook publicas con cierta asiduidad denuncias contra la corrupción o contra las males artes en general del ser humano. Sin embargo, también ofreces indicios que hacen creer que hay esperanza (o al menos que tú la tienes). Hablo de la banca ética. De hecho, alguien te comentó si eso no era un oxímoron.

M. Es que si no tenemos ni que sea una pizca de esperanza, apaga y vámonos. Lo peor de este mundo es la codicia, el siempre querer más y más, y conseguirlo al precio que sea. Pero, ¿para qué? Seguro que un Mercedes es mucho mejor que un Skoda, pero, sin haberlo probado (el Mercedes), creo que al cabo de diez horas de viaje estás hasta el moño de uno y del otro; dudo que los asientos del Mercedes te den masajes en la espalda.

También debemos darnos cuenta de una vez por todas de que el poder lo tenemos nosotros. Están muy bien las protestas contra las compañías eléctricas que proponen apagar las luces un determinado día a cierta hora concreta, pero está mucho mejor cambiar de compañía a alguna que te garantice que toda la energía que consumes proviene de fuentes renovables. Y lo mismo pasa con la banca. ¿No te ofende que con tu dinero se financien negocios que, aunque sean legales, no dejan de ser turbios, como pueden ser las armas, los casinos, la especulación con alimentos, etc.? Cierto que hay muchas cosas que pulir, como por ejemplo que la banca ética utilice los cajeros de la banca convencional, pero tiempo al tiempo. La lástima es que la banca convencional nos tiene pillados a muchos con las hipotecas, pero si podemos traspasar algo de nuestros ahorros a la ética ya será un paso ganado.

Lo que está claro es que al capitalismo salvaje se le vencerá atacándole a los bolsillos. Apelar a su corazón es inútil porque no tiene.blog

OV. Volviendo a 18 contes, reunir una antología de la propia obra no es tarea fácil, ¿qué tienen en común los cuentos que presentas?

M. Lo que tienen en común es que son todos los cuentos que me han sido premiados y/o publicados. Reunirlos en esta antología me ha servido también para darles salida más allá de mi propio blog personal. Al fin y al cabo, lo que quiere un escritor (más allá de vivir de ello, que eso es casi utópico, y más en catalán) es que lo lean. O sea, que además de la iniciativa social, también hay un poco de ego literario, sin duda.

Aparte de eso, poco más tienen en común. Nunca he acabado de entender que un libro de cuentos deba tener un hilo conductor. ¿Qué tiene de malo leer primero un cuento de intriga, después uno muy dramático y luego uno que te haga reír?

OV. En tu presentación de 18 contes haces un guiño a Salinger, ¿qué otros autores consideras que han influido en tu obra?

M. Supongo que mis escritores favoritos me habrán influido de alguna forma, aunque tampoco sé muy bien cuál; eso se lo dejo a la crítica… ¡en el remoto caso de que el libro llegue a la crítica! En todo caso, además de Salinger, están Alexandre Dumas padre, Charles Dickens, Eduardo Mendoza, Jesús Moncada, John Steinbeck y seguramente algún otro que ahora no me viene a la cabeza pero que sin duda me perdonará.

OV. Y actualmente, ¿qué andas leyendo?

M. Pues últimamente lo que busco es pasarlo bien, sin complicaciones, porque apenas si puedo leer en el autobús cuando voy a trabajar y veinte minutos más antes de acostarme, y a esas horas no está la cabeza para según qué cosas. Así que, y no quiero que con ello se diga que cuestiono la calidad de esos autores, le doy bastante a la novela negra: Donna Leon, Henning Mankell, Andrea Camilleri, Fred Vargas, entre otros.

OV. ¿Qué proyectos literarios tienes en mente?

M. Proyectos hay un montón, de cuentos y hasta de una novela. El problema, como siempre, es el tiempo. Pero no sólo eso, que cuando se tiene tiempo, también hay que tener voluntad, y en eso yo soy como los índices de la bolsa.

OV. Para acabar un pequeño cuestionario de preguntas cortas:

Algo para leer:
Hay tanto para leer, que todo el mundo puede encontrar aquello que le guste. Pero ya que me preguntas, me remito a todos los autores que he citado en las preguntas anteriores.

Algo para escuchar:
Últimamente vuelvo a lo que escuchaba cuando empecé a interesarme por la música, y parece como si Mark Knopfler hubiera renacido.

Algo que recordar:
A nivel personal, con un hijo de año y medio, cada día hay momentos impagables a recordar, pero si me tuviera que quedar con uno, sería el día que nos metimos a andar dentro de un arroyo del Pirineo de Lleida y él no quería salir por nada del mundo.
A nivel colectivo, espero que, como sociedad, no nos olvidemos de esta crisis, y una vez superada, recordemos que tenemos un reto climático de una envergadura bestial.

Algo para soñar:
Más respeto entre todos, que el mundo hay que compartirlo. Y algo de empatía tampoco vendría mal.

Un lugar donde perderse:
Hay un montón, pero vamos a ser caseros: el puente románico de La Vilella Baixa, en el Priorat, y la Pleta de Riu Malo, en el Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.

Anuncios

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s