Ética para Amador

Me quedan 4 páginas para acabar “Ética para Amador”, el ensayo que Fernando Savater escribió pensando en su hijo.fernando-caricatura

Es un libro al que tenía echado un ojo desde hace años, pero mi propensión a la ficción y cierta soberbia intelectual me habían hecho postergar el momento de su lectura hasta que el azar lo ha puesto recientemente en mis manos. El azar y la circunstancia nada pueril de ser padre, claro.

Desde el nacimiento de mi hija mantengo con ella una larga conversación a dos niveles. El primero de ellos tiene que ver con el presente, el aquí y ahora que se transforma ante mis ojos enriqueciéndose con su crecimiento. El segundo, de momento, son notas que garabateo en un diario de vivencias y sensaciones que le legaré algún día. Se trata de algo así como de las notas a pie de página de un álbum de fotos.

En este álbum también hay reflexiones sobre los cuentos que ella lee y los “cuentos” que leo yo al mismo tiempo. Ser padre ha influido en mi vida de múltiples maneras y de forma profunda. Entre otras cosas ha condicionado las lecturas a las que me he dirigido, o incluso los temas y géneros que he trabado como escritor. En mi vida, por ejemplo, no había escrito más que un par de cuentos infantiles, y ahora configuran la columna vertebral de mis últimas creaciones.

No sé si citaré a Elia el libro de Savater, pero en todo caso espero que mis palabras hacia ella estén impregnadas de la misma sabiduría. El filósofo de San Sebastián ya me había conquistado con “La infancia recuperada” y lo sigo semanalmente en su espacio de El País, pero es en este libro donde lo he sentido más cercano por la lucidez con la que se explica. Cada capítulo repasa diferentes aspectos de la ética donde el concepto del placer, entendido en su justa medida (al modo de Epicuro), es su centro gravitacional, junto al de libertad y confianza en uno mismo. Vive la buena vida, pero reflexiona antes qué es realmente bueno para tu vida. La “Ética para Amador” además, está trufada de citas hermosas y sencillas que dan en blanco como un dardo bien dirigido. Un andamio de palabras sobre el que construir un noble edificio.libro81

Francamente, hacía tiempo que no me encontraba con uno de esos libros que no tienes ganas de acabar. De hecho, llevaba una semana relegando la lectura de su último capítulo, carreteando el libro arriba y abajo sin abrirlo. Hoy, con tiempo de sobras para acabarlo, he vuelto a dejarlo para tomar estas notas. Me resta el epílogo que leeré en el viaje de regreso a casa, un placer (el de empezar y acabar un libro con el traqueteo del tren) para acabar la semana con buen sabor de boca.

Lo mejor de acompañar y observar el crecimiento de mi hija es constatar que también yo tengo mucho que aprender.

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2 Comments

  1. Recuperaré “La infancia recuperada”, ja que no puc recuperar la infància.
    Recordo que hi tenia subratllada una de les citacions de Savater:
    “Soy malo porque soy desgraciado” (Frankenstein)

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