Un dios enfrente, de José García Obrero

José García Obrero, (Santa Coloma de Gramenet, 1973) acaba de publicar su primer poemario “Un dios enfrente”, en la editorial La Garua. Sin embargo, no es un advenedizo en el mundo de la poesía. Tiene otro poemario acabado y en el disparadero de la editorial Eclipsados, por no hablar de su trayectoria como gestor cultural y poeta visual.

En tu perfil de blogger das preeminencia al papel de las ciudades como seña de identidad. 544525_10151792760479488_142663356_n (1)Tu periplo vital te ha llevado por no pocas urbes.

En realidad pocas, al menos de una manera profunda.  Pero sí que se produce el hecho curioso de que, aparte de ser alguien bastante urbanita, tengo a las personas más importantes de mi vida repartidas por distintas ciudades de la geografía peninsular, y esto hace que, al menos tres, las vea como mis casas y no como lugares de paso.

¿Qué señas encontramos en tu poemario de esas ciudades por ti habitadas?

En los poemas anteriores, aún no publicados, les puse nombre y apellidos y les adjudiqué unos atributos muy concretos. Estas ciudades se llamaban Barcelona, Roma o Córdoba y coincidían con la infancia, la adolescencia o la madurez. Ahora estos nombres se diluyen tras los epígrafes  “tierra” o “agua”, que da paso a la descripción de obsesiones: la distancia, el desarraigo, el origen, el amor o la violencia.

La cubierta del poemario presenta el título en mayúsculas, pero abriendo sus ojos vemos que ese dios se escribe con minúscula. ¿Qué identidad tiene? ¿Nos hallamos ante el destino?

Quería dejar claro que no tenía nada que ver con la religión, ni con la mística. Al contrario, se trata de alguien muy cotidiano pero poderoso, a veces  invencible que, al igual que el de la fe, es intangible. Es el que,  lo mismo descarga un golpe en forma de tragedia, que nos incordia con un problema menor. A veces es el destino, a veces somos nosotros mismos perdidos en el laberinto que hemos ido tejiendo. Como decía un verso de Màrius Sampere: “conozco al enemigo pero no sé quién soy”. Este desconocimiento es el nido de este “dios” en minúsculas.

Tu itinerario ha estado siempre vinculado a la poesía, pero no siempre escrita. Hace poco presentaste una composición visual en Encuentro de Poesía Visual de Peñarroya. ¿Sigues combinando ambos canales de expresividad?

Y, sobre todo, codirigí el proyecto El Píxel en el Ojo, que es lo más destacado que he hecho en este campo. Hay veces que uno tiene que escucharse y para ello es imprescindible que esté callado. En estos momentos, lo que me digo es que resultaba divertido experimentar,  jugar a hacer composiciones mientras sentía que estaba en un campo sin vallado, pero me he topado con los alambres y los límites que definen son los que da la técnica, a unos niveles que requieren mucha inversión de tiempo. Este mundo está formado por fotógrafos, ilustradores, diseñadores gráficos, videoartistas, que, puntualmente o de manera continuada, aportan una mirada poética sí, pero con gran exigencia técnica detrás, al menos los que actualmente me dicen algo.

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Al margen de tus propias creaciones has editado las revistas culturales PDA: Perfil del aire y Girándula, además has gestionado junto a Antonio Jesús Luna  el ciclo de poesía digital Soledades 2.0 No moderno artificio en Cosmopoética donde arrastrasteis a un buen número de creadores de primerísimo orden. El contexto de esta actividad cultural es el de una pequeña capital como Córdoba, pero parece que estemos hablando de una ciudad con un tejido cultural nada acorde con los tópicos de un sur dormido.

La visión de un sur aletargado se ha exagerado, al menos en el campo cultural. No hay que olvidar, por no remontarnos más lejos, que muchos de los poetas del 27 son andaluces y que, en la postguerra, en medio de una España adocenada, Cántico, el grupo poético que vino a modernizar y transformar el panorama poético nacional, era cordobés. Ya en épocas más cercanas, el vivero de poetas que había surgido de los talleres del profesor Pedro Roso,  junto con un evento como Cosmopoética y la candidatura a ciudad Europea de la Cultura, funcionaron como un verdadero revulsivo consiguiendo implicar a capas más amplias de la sociedad en actividades en los que tradicionalmente habían participado la minoría intelectualmente más inquieta o con más oportunidades. Que durante tres días pudiéramos dedicar un ciclo a la poesía que se hace en formato hipermedia, junto con ponencias y actuaciones performativas, teniendo como eje central algo tan complejo y rompedor como las Soledades de Góngora y que fuese un éxito de participación, dice mucho de la inquietud de esta ciudad en la actualidad.

¿Cómo vivió Córdoba la decepción por no ser elegida capital de la cultura para 2016? Y los recortes, ¿han mermado su capacidad creativa?

Esta pregunta me viene muy bien para explicar qué es “Un dios enfrente”. No ser elegida de una manera, además, tan poco clara, en un proyecto en que esta ciudad tan dividida para todo, por primera ver hablaba con una sola voz rotunda y segura, es un mazazo colectivo brutal del que, ni Córdoba se ha repuesto al quedarse sin proyecto de ciudad (se la jugaba todo a esta carta) ni tampoco lo hemos hecho cada uno de nosotros como ciudadanos más o menos implicados. Además, el golpe no venía solo, le acompañaba un cambio de gobierno, la crisis económica, etc.

De todas formas, están comenzando a surgir, en medio de la escasez de medios, de la crisis y de la falta de apoyo institucional, pequeñas iniciativas muy interesantes. Algo que viene a decir que la gente no se resigna a volver a un panorama más pobre y que durante estos últimos años se había conseguido algo muy importante: cambiar  la sensibilidad de la ciudad hacia todo tipo de propuestas culturales.

Volviendo a tu poemario, señalas a buen número de autores en citas que encabezan varios de tus poemas. Al margen de la estela de autores de los que has bebido, con cuáles te sientes más en deuda y qué ecos encontraremos en las páginas de Un dios enfrente.

12345_10200996776949492_83759799_nEn este libro, le debo tanto a una búsqueda de una línea femenina, cuya emocionalidad alcanza en ellas unos timbres muy ricos en matices que difícilmente se puede ver en otros poetas, así como a poetas de mi origen, de mi ciudad o su entorno, periféricos barceloneses en su mayoría. Y, al mismo nivel de todos ellos, cantautores nortemericanos de voz oscura o terrosa. Por ponerte ejemplos más claros, le debo tanto a Pizarnik o a Lainá como a Mason Jennings o Nick Drake.

Una vez que dejes atrás a ese dios del que nos hablas, ¿en qué nuevos proyectos andas embarcado?

Todavía no puedo desprenderme de mi dios, imagínate, esta tarde lo presento por primera vez., está recién nacido. En cualquier caso, comienzo a sentir que el vello del cuerpo se me eriza ante determinados temas y en la cabeza van apelotonándose de manera desordenada, palabras, frases, que pueden ser susceptibles de ser escritas en cuanto tenga algo de tranquilidad.  También estoy enfrascado en la lectura de los poemarios del que para mí es uno de los mejores poetas actuales: Jordi Valls, con vistas a su posible traducción al castellano. A ver qué y, sobre todo, cuándo podrá verse alguno de estos proyectos concluidos.

Para acabar, algo que escuchar.

Pink Moon de Nick Drake.

Algo para leer.

Viaje al fin de la noche de Celine, 2666 de Bolaño o El hombre que se enamoró de la luna de Tom Spanbauher. Las dos primeras por diseccionar de manera genial con una prosa fluida,  incontenible, el lado sórdido de este mundo. La de Spanbauer  porque su llamada “escritura peligrosa”, cuyo ejemplo más conocido es esta novela, es una propuesta innovadora y valiente.

Algo para soñar.

Mi ambición en este sentido se ha vuelto menos modesta en los últimos años: que salgamos juntos de esta situación política y económica que tenemos y, además,  lo hagamos construyendo una sociedad, por fin, justa.

Algo para recordar.

El mar, que lo tengo muy lejos y siempre falta.

Un lugar donde perderte.

Malasaña en buena compañía cualquier domingo. Si es con un helado, mejor.

José G. Obrero presentará “Un dios enfrente” en Santa Coloma el 2 de mayo a las 20:00 en la biblioteca Singuerlín-Salvador Cabré y el 3 de mayo a las 21:00 en la tasca Bohèmia de Barcelona.

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