La Voz invitada: Dídac, autor de “Cuentitis Leeunrato”

Dídac (Barcelona, 1981) es químico de formación y hasta hace relativamente poco también de profesión. Pero tenía algo más que ecuaciones y fórmulas en la cabeza. En 2011 se quedó en paro, pero eso no significó que se quedara desocupado. Al contrario, encontró el tiempo para crear un artefacto fármaco-literario: “Cuentitis, leeunrato

-¿Cómo nació la idea de Cuentitis?

didac-La idea no se me ocurrió a mí. Fue una amiga con la que realizaba un curso sobre Registro Farmacéutico la que relacionó los dos temas. “¡Aplícate un cuento!”, se podría decir que ése fue el parto. Volviendo del curso empezamos a hablar sobre las posibilidades que ofrecía el formato de un medicamento para encajar unos cuentos, y al llegar a casa no podía dejar de darle vueltas. Cogí los medicamentos que tenía en casa y me puse a examinar las cajas y los prospectos. ¡Las posibilidades eran infinitas! No recuerdo a qué hora me fui a dormir, pero esa noche ya tenía diseñada la caja y el prospecto casi a punto.

-Pese a ser una autoedición has vendido unas cuantos ejemplares, ¿no es cierto?

-Es cierto, y soy el primer sorprendido. Las primeras “cajas” las hice para mis padres y hermano y algunos amigos, entre los que no podía faltar la inspiradora de la idea. Y creí que allí acababa todo. No tenía pensado nada más. Pero supongo que el formato gustó y enseguida empezaron a pedirme más. Los pedidos fueron creciendo y entonces me planteé el promocionarlo más. Hice una entrada en mi blog y conseguí colocarlo en alguna librería, aunque la mayor parte de los que he colocado ha sido por el boca a boca de los conocidos. Llegó un punto en el que no hacía otra cosa que montar las cajas y poner cuentos en sobres, pero ha sido una sorpresa muy gratificante.

-¿Hay algún denominador común en los relatos que presentas, algún vínculo temático o estético?

-La verdad es que no. La idea se desarrolló tan rápido que aproveché unos cuentos que tenía escritos. No hay una unidad temática, al menos pensada de antemano. Son muy diferentes entre sí, pero creo que eso es positivo. Me gusta jugar con el lenguaje y con la estructura del cuento, quizás éste sea un punto en común. Siempre me ha interesado más el cómo que el qué, de hecho, pocas veces empiezo a escribir teniendo claro lo que voy a contar. Se me ocurre una frase que me suena bien y a partir de allí va creciendo el relato, pero siempre lo intento encajar en la estructura que se me ha metido en la cabeza, y claro, luego tengo serios problemas para cerrar la historia.
De todas maneras el “medicamento” está pensado como una invitación a la lectura, no creo que la unidad temática sea imprescindible. Si atraigo a lectores no habituales con el formato ya será un triunfo.

-De todos modos últimamente has cambiado de género, ahora escribes poesía. ¿Encuentras algún tipo de símil entre las fórmulas químicas y la elaboración poética?

-Es una observación que ya me han hecho varias veces, me piden que ya que soy químico escriba algo relacionado con el tema, pero hasta el momento no me ha atraído el tema. Puede que la mentalidad científica me influya más a la hora de escribir cuentos, pero con laCuentitis Leeunrato - reverso poesía descubrí una libertad que me ha atrapado. Desde entonces soy incapaz de escribir prosa. Con la poesía puedes contar muchas cosas en unos pocos versos. Debo reconocer que hasta hace poco más de un año no era un lector habitual de poesía, ha sido al empezar a escribir que me he sumergido en ese maravilloso mundo y he podido conocer la extensa red de poetas que hay en Barcelona.
Al principio escribía del tirón, pero la inspiración me duró poco y enseguida empecé a estructurar las poesías. Aunque he probado con algún soneto me gusta el verso libre, pero como dicen, las limitaciones son creativas. Pero mi actual fuente de inspiración son las lecturas y los recitales, donde siempre aprendes cosas nuevas. Después de poco más de un año tengo casi a punto un poemario que de momento distribuyo en los recitales que vamos haciendo.

-Al margen del contenido lo sorprendente de Cuentitis es su formato, ¿has pensado hacer algo parecido con tus poemas?

-Estoy en ello, pero no quería repetir el mismo formato en sobres y estoy pensando en cómo encajar los poemas de una manera original. Al no dar con ella, de momento he optado por hacerlo en un libro normal, eso sí, ¡los coso yo a mano!

-También recitas y eres habitual de de la Papa (Performers, Artistes i Poetes Associats). ¿Recetas tus cuentos o recitas tus poemas?

-Recito, o al menos lo intento. La oralidad que ofrece la poesía ha sido otro de los descubrimientos. La verdad es que soy una persona muy tímida y dar el paso a recitar en público me costó mucho. Pero tuve la suerte de encontrar sitios como La Papa, en los que me he sentido muy cómodo y he hecho grandes amigos. Hasta entonces tenía unas fronteras muy definidas entre escribir para ser leído o para ser recitado, pero cada vez me siento más liberado. Me han influido mucho los poetas que he conocido de los que he aprendido mucho y espero seguir aprendiendo. Hay un movimiento poético en Barcelona que invito a conocer para romper los clichés que normalmente se tiene de la poesía.

-En la cabecera de tu blog dices que “la poesía brota de los lugares más insospechados para transformar este podrido mundo”. De hecho, va en sintonía a la idea curativa de tus relatos en Cuentitis. ¿Crees en la facultad benéfica de la poesía?

-Totalmente. No entiendo la poesía si no tiene una voluntad de transformar, de concienciar, de provocar, ya sea a través del mensaje o de la experimentación en las formas. De hecho actualmente estoy embarcado en un proyecto con Los Bio-Lentos, poesía al rescate con el que pretendemos por una parte sacar la poesía de los circuitos convencionales y llevarla a sitios donde no se la espera y por otro involucrarnos en las luchas que tan necesarias son hoy en día. La verdad es que es muy gratificante ver la reacción de la gente y como hacemos micro abierto siempre descubres nuevas voces. El compromiso de la poesía va más allá de la palabra escrita, y de momento estamos muy contentos de cómo van las cosas.

-Para acabar un pequeño cuestionario:
Algo para leer:
-Cualquier cosa de Eduardo Galeano. Y a Jesús Lizano y Antonio Orihuela por su poesía combativa.

Algo para escuchar:
Joaquín Sabina por sus letras, Fanfare Ciocarlia por sus ritmos.

-Algo para soñar:
-Que no nos olvidemos de los sueños una vez despiertos.

-Algo para recordar:
-Los buenos momentos con los amigos, y también los malos, que hay que aprender.

-Un lugar donde perderse:
-Qué mejor lugar que un recital de poesía donde encuentras cosas que no sabías que buscabas.

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