La Voz invitada: José Antonio Arcediano

5 Jornades Poesia i Mestissatge 2012José Antonio Arcediano (Barcelona, 1964) es poeta, secretario del Aula de Poesia de la UB y coordinador de la Revista Parlada  de dicha entidad, entre otras cosas. Tiene publicados 3 libros y un 4º esperando su momento.

Tu último libro “Suburbio 16” obtuvo el accésit del Premio Fray Luis de León de Creación Literaria y se publicó en la colección Barrio de maravillas – poesía de la Junta de Castilla y León, en cuyo elenco de autores se encuentra tu admirado Antonio Gamoneda.

Y Antonio Colinas, Victoriano Crémer, Miguel Suárez y otros grandes poetas. El más admirado, desde luego, Gamoneda, uno de esos autores que dejan una huella imborrable en muchos de sus lectores, yo entre ellos. Una suerte y un honor aparecer en el mismo catálogo. Lástima que la distribución del libro no esté siendo la más deseable, pero eso son otras cuestiones.

En la presentación de tu primer poemario, “Los bosques de Wisconsin” (La Garúa, 2004), afirmaste que nunca habías estado allí. ¿Qué fue lo que te llevó a elegir esa demarcación para tus poemas y no otra?

Supongo que el deseo de que el “yo” poético se moviera en un contexto lo más alejado posible de mi propio “yo”, las ganas de introducir una nota, digamos, exótica y al mismo tiempo no ajena a la cultura occidental, mediante un escenario con un componente importante de naturaleza y de vida rural, un hábitat que se pudiera contraponer a Nueva York, escenario urbano por antonomasia, la madre de todas las ciudades. Además, Wisconsin se parece un poco a la tierra de mis padres, porque es el principal productor de cereales de Estados Unidos, y el principal productor de cerveza (cosa importante).

Si entonces utilizaste Wisconsin como escenario para tu poesía, tu 2º libro,La verdad del frío(La Garúa, 2009) se sitúa en una estética que recuerda a un romanticismo gótico. En cambio “Suburbio 16” parece haberse despojado de cualquier artificio estético o paisaje en el que verter tus versos para hablar desde la intimidad más personal.???????????????????????????????

La verdad del frío significó, para mí, un cierto grado de sofisticación que no había puesto en práctica ni en Los bosques de Wisconsin ni en otros escritos de la misma época. Tuve que ajustarme a una dicción más acotada y acorde a un personaje que, como dices, refiere directamente a esa especie de romanticismo gótico, aunque sin abandonar el tono figurativo que creo que me caracteriza. Al final, tuve que contenerme mucho, porque una vez estás en el personaje, empieza a cobrar su propia vida y tira de ti de una forma insospechada. No soy precisamente un fan del romanticismo, aunque reconozco la enorme deuda que tenemos con esa época y sus autores, y llegó un punto en que hasta empezaba a molestarme la dirección que estaba tomando el libro. En cambio, Suburbio 16 constituye, desde el punto de vista del lenguaje, del contexto y de la idea un intento de abandonar, como indicas acertadamente, los artificios y los escenarios más o menos novelescos, para centrarse en la evocación y en el recuerdo de algunas etapas de mi vida, con los escenarios de la infancia y la adolescencia y con los afectos y desafectos vinculados a ella. El resultado, creo, es de una mayor austeridad, de mayor concreción y de una llegada –espero- más directa. El libro es consecuencia de la muerte de mi padre, y recoge cierta influencia de Estancia, de Sergio Gaspar, otro poeta que me interesa mucho (y sin ánimo de compararme, porque él es uno de los mejores poetas contemporáneos de nuestro país). Creo que fue Benedetti quien dijo aquello de “La poesía es el género de la sinceridad última e irreversible”, y eso es lo que intentaba mientras escribía Suburbio 16.

¿Con qué nos vas a sorprender en ese 4º poemario que tienes en el disparadero editorial?

Vuelvo a ponerme detrás de un personaje, esta vez un personaje real, que además es un poeta, e intento adjudicarle una situación y unos pensamientos y reflexiones acerca de sí mismo y de su identidad. Es, en realidad, un solo poema, dividido en fragmentos, y no sé qué futuro puede tener. Además, estoy esperando que una editorial de Barcelona saque otro libro, escrito después de Los bosques de Wisconsin y antes que La verdad del frío, un libro que he revisado y corregido hasta la saciedad y que, si todo va bien, saldrá este año o el que viene.

Si antes mencionábamos a Gamoneda, en aquella misma presentación de 2004 en la desaparecida Catalonia, Luis Fernández Zaurín,  que ejerció de presentador de tus bosques, intuyó ciertas influencias de Nicanor Parra en tu poesía. Honestamente confesaste que por aquel entonces no lo habías leído. ¿Te ha picado la curiosidad? Y en tal caso, ¿te sientes identificado?

Sí, claro. Cuando te dicen que recuerdas a tal o cual autor, sientes curiosidad y lees a ese autor. Zaurín hizo una presentación impecable de Los bosques, pero discrepo de esa influencia o de esos rasgos comunes que él pretendía. En cualquier caso, si algún eco quería yo recoger en Los bosques, era el de Fonollosa (en algunas partes del libro). Por otro lado, me gustaría pensar que mi poesía tiene más deudas con Goytisolo, con Félix Grande o, y perdón por tanto atrevimiento, con Estellés, por ejemplo.

Tu actividad con el Aula de Poesia de la UB y la Revista Parlada deben ser una fuente de vida extraordinaria para estar en contacto con la poesía viva de tu entorno. Además, formas parte, junto a Mateo Rello de la revista Caravansari y coordinas –junto con el también poeta Jordi Boladeras-  el reciente festival  Horts de Poesia, en Sant Vicenç dels Horts.

2 retrato con güisquiUna cosa te lleva a la otra. Empecé haciendo un taller del Aula de Poesía, y al acabar, con un grupo de compañeros empezamos a hacer una revistita  -que era casi más un fanzine- fotocopiada que se llamaba La musa araña. Al poco tiempo, con algunos de esos compañeros, empezamos a hacer un programa de radio del Aula de Poesía en EUBRG (Ràdio Gràcia) que no habría sido posible sin la participación de Iván Sánchez, que ya tenía experiencia en el tema. De ahí vino la Revista Parlada. Más adelante, después de haber conocido a Mateo Rello y leer su estupendo Orilla Sur , acepté su propuesta de entrar en Caravansari, de la que ya llevamos cuatro números y a la que se acaba de incorporar otro poeta de los buenos, José García Obrero. Lo del festival de Sant Vicenç (“Horts de Poesia”) es uno de los proyectos más recientes y tiene que ver con el deseo de que en el lugar en el que vivo la poesía tenga un papel importante. Sin el trabajo de Jordi Boladeras, otro poeta estupendo, Josep Sagristà y otras personas, además del respaldo de la Regidoria de Cultura, no sería posible, pero gracias a todos ellos, una noche al año disfrutamos de algunos de los mejores poetas de Catalunya y de otros lugares. Todo esto me permite conocer personalmente a muchos y buenos autores, hablar con ellos de poesía y de la vida, y aprender cosas que no se aprenden en los libros. Los poetas, por lo general, y en contra de la idea generalizada, son gente con puntos de vista interesantes y con una visión de la realidad muy peculiar, pero no andan por las nubes, como algunas veces pueda parecer. Al contrario, muchas veces están más en contacto con la realidad que la mayoría de la gente, y suelen gozar de una lucidez envidiable.

Para acabar, algo que leer:

En novela, El corazón en las tinieblas, de Conrad, o el Pedro Páramo, de Rulfo, o el Rojo y negro, de Sthendal.

En poesía, tal vez uno de los que he mencionado antes, Fonollosa, su Ciudad del hombre: New York, o Ciudad del hombre: Barcelona. O Gamoneda, o Gimferrer, o Juan Gelman, o Eliot, o Wallace Stevens, o…

Algo para ver:

Master & Comander, de Peter Weir, con un Russell Crowe magnífico, o Blade Runner, de Ridley Scott, con Harrison Ford y un soberbio Rutger Hauer, aunque me temo que no estoy descubriendo nada a nadie.

Algo que soñar:

Una vida hermosa y feliz al lado de la persona a la que amas, y un mundo en que la gente tenga ansias de belleza, en lugar de ganas de conflicto (¡uf! creo que ha sonado un poco blando).

Algo que recordar:

Cualquier buen momento con los tuyos, los primeros besos apasionados, la primera vez que escuché Yesterday, de Paul MacCartney.

Algo para escuchar:

Me gusta mucho el jazz. Cualquier grabación de John Coltrane (Impressions, por ejemplo) o de Miles Davis, por no complicar mucho las cosas.

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