20 N

Un día como hoy de 1975 murió un hijo de puta, pero su sombra todavía nos alcanza en forma de gaviotas y otras aves carroñeras, de tumbas sin nombre en las cunetas o de asesinatos de estado que la supuesta democracia ha sido incapaz de llamar por su nombre.
Cada día me levanto orgulloso de que no sea el odio, el despecho o el rencor, la rabia o la inquina los motores que mueven mi vida. Sin embargo, pienso que no hay olvido más huero que el de la desmemoria voluntaria, ni vacío más yermo que el hacemos con las manos con la intención de no verlo.
El 20 de noviembre de 1975 Joan Brossa le dedicó este poema a Francisco Franco Bahamontes, y años más tarde Miguel Poveda le puso su voz para celebrar su muerte.
Lo único que lamento es que no sufriera una décima parte del dolor que sembró con sus propias manos.

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