Maleza, no tan mala

Leyendo un libro de meditación zen me encuentro con un pasaje que habla de la maleza. Antes que nada me detengo en la palabra y la saboreo. Inmediatamente otras palabras construidas con el mismo sufijo me vienen a la cabeza: belleza, pereza, pureza… Ya en el diccionario encuentro que maleza tiene la doble acepción referida, por un lado a la mala hierba, y por el otro a la maldad. Pero esta segunda es de uso poco frecuente, y en cuanto al uso como mala hierba reconozco que maleza me suena mejor.

Pero sigamos con el zen… El maestro Suzuki compara la maleza con los pensamientos que nos Clipboard01
asaltan y perturban al intentar poner en paz la mente. Dice que esa maleza no es mala en sí misma y que su impulso, igual que el de las olas, nos puede ayudar: “al arrancar la mala hierba le damos alimento a la planta.”

Recuerdo, entonces, una denominación de mala hierba que me sorprendió gratamente: hierba espontánea, es decir, esa hierba que crece sin haber sido convocada a nuestro jardín. Si se piensa ben esta hierba está lejos de ser invasora, es –más bien- la propia de la tierra, más que aquellas que nosotros mismos plantamos. Hay también otra denominación interesante: hierba adventicia: aquella que se desarrolla de manera accidental fuera de su lugar habitual. El adjetivo en realidad no me parece muy adecuado para este tipo de hierba porque, aunque no sea esperada ni haya sido plantada, esa hierba crece allá donde sea de forma más natural que aquella que nosotros hemos plantado por voluntad expresa. En el fondo la hierba espontánea me parece la aborigen del lugar, o la nómada arrastrada por el viento, mientras que la cultivada no deja de ser la colonizadora.
05949-553x800En esta página, además, señalan que la hierba espontánea ayuda a comprender el tipo de suelo en el que trabajamos y eso nos puede ayudar a planificar mejor nuestros cultivos. Si me permiten un ejercicio de etimología creativa diría que la hierba adventicia nos advierte sobre la naturaleza del suelo sobre el que caminamos.

Y volviendo al terreno del pensamiento está muy bien conocer la naturaleza de nuestros pensamientos espontáneos. Las olas con las que Suzuki comparaba a la maleza son también corrientes, caminos que cada uno debe aprender a sentir, primero, y luego recorrer, para saber qué plantar y recoger la propia cosecha.

Shunryu Suzuki. Mente zen, mente de principiante: conversaciones informales sobre meditación y práctica zen.

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