Sobre este blog

No hay mucho que decir. Oigo voces y a veces las pongo por escrito.

El problema es que a veces no tienen mucho sentido y, por supuesto, no tienen coherencia entre ellas.
Cazo gamusinos cuando pretendo tomar las riendas de la bicicleta sin frenos que es mi hija.
También me asaltan poesías, como rounds de un púgil sin sombra que lanza ganchos sin tregua.
Y llevo los ojos abiertos, claro, eso garantiza la fotosíntesis, porque no todos los soles iluminan de día.

Y tú, ¿oyes voces?

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